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¡Descansa en paz, te digo!

Y qué si mis sueños desfilaran frente a mí, cada uno con una letra en las manos y todos juntos diciendo que espere, proclamando cuánto es necesario que mi alma repose...

Sé dónde están las fuentes del descanso, mi cuerpo aún no ha sabido cómo quedarse a dormir ahí un rato; eso es lo que contesté a cada uno de ellos, pero no pude detener su marcha. Supe entonces que nunca más los volvería a ver si no aprendo a dejar que la paz haga lo suyo, a detenerme y no esforzarme por mostrar lo que en verdad nunca he sido. "Descanso", "reposo" nunca estuvieron en mi diccionario, y por más que escarbo en mi espíritu puedo encontrar definiciones, pero no las mías; será por eso que los músculos de mis brazos tienen tantas bolitas.

En el reposo está la belleza, algo así leí el año pasado y creí haber entendido, pero mis sueños, todavía estaban sentados junto a mí, y no me lo habían explicado. Ahora tengo que dar un paso más para confiar en lo que no veo; tal vez cuando aprenda la sabiduría del descanso me transforme y nunca más regresen mis sueños, pero siendo nueva cumpla otros mejores.

En el 2008 dije

En el 2008 para la clase de Eduardo Casar (por cierto qué maravilloso profesor, me gusta que haya sido mi maestro) escribí esto a lo cual le he realizado un ajuste:

Me gusta…

Me gusta cantar con sentimiento cuando no hay nadie, me gusta llorar por el sonido de un violín, la luz del sol de las cinco de la tarde en mis ojos, ver a mi papá descalzo pintando sentado en la alfombra, el seseo de la voz de mis alumnos de kínder y la manera en la que cierran los ojitos cuando describen algo. Me gusta el morado, mis tenis vans de cuadritos pero más los que me regaló mí hermano, me gustan los tréboles, deslizar una pluma negra sobre cualquier superficie suave sobre todo si es piel o papel. Me gusta mi nombre y mi apellido, las cosas con brillitos aún que me da pena admitirlo, los brincos que dan las aves al caminar, las cerezas. Los hombres mayores, derechos, de cabello blanco, ojos limpios y que me vean con sutil galanura; me gustan los anillos con mariposas y que mis alumnos los vean y que a su vez les gusten.

Me gusta la voz de Cazar y también la de Serrat, las sonrisas con brackets, los hombres tímidos y con carácter, los salones con la luz apagada, Cold Play, el amor eterno e inagotable de Dios, esforzarme y lograr llegar temprano, escribir sin respetar el pautado del papel. El cabello limpio de los hombres. Las pecas, el helado de yogurt con chispas de yogurt, el cuello en la parte de atrás debajo de las orejas en los hombres. Me gustan los músicos, el acento irlandés, los sonidos de frecuencia baja, que las manos de la gente sean casi tan importantes como su rostro, los directores temperamentales, los directores argentinos, que la luz del sol entre por la ventana cuando hace frío, pararme ahí y sentir un poco de calor, me gustan los dibujos de ositos, me gustan los hombres, las cicatrices y sus historias, que crujan las manzanas, los gatos negros y su elegancia, me gusta eventualmente no poder evitar reírme de algo que hagan mis alumnos de lo cual supuestamente tendría que enojarme. Decir el nombre de las personas cuando las veo y platicar con Adris de cuando Lupe, ella y yo íbamos en secundaria y de todo lo que ha pasado desde entonces.

Me gustan las gelatinas y el gerber, los hombres con barba, dar consejos, el elote, no tener que lavar nada de ropa por que todo está limpio, strawberry fields forever, desechar lo que ya no me sirve o que ya no uso, sobre todo si es ropa. Me gusta la melancolía esporádica, mis piernas, contestar el celular y que sea mi hermano el que está del otro lado de la línea, creer que ya es tarde y que sea temprano, no sentirme sola aunque no esté con nadie, poder estar a gusto con alguien en silencio, no contestar el teléfono, tener esperanza, la espuma del capuchino con mucha canela, cantar fuerte y también bajito, no decir nada, el sonido de las máquinas de refresco, las telas de algodón, reírme, los Beatles, disfrutar perdidamente del cine, ir en el coche camino a Papantla y que el viento me despeine, que me valga y que poco a poco el aire tenga más textura. Me gustan las fotos de Sydney Australia, platicar con las cocineras a las que nadie les hace caso, hablar como papanteca, que algún alumno me hable en inglés aún que lo haga mal, Van Gogh, la Luna, llorar con un sentimiento de desolación en el cine por algo que solo ahí es real y que nadie me vea.

Me gusta quitarme el uniforme de maestra y ponerme unos pantalones cómodos aún que después me los quite para vestirme e ir a SOGEM. Me gusta saltar una cadena que hay cerca del kínder, los paraguas transparentes, meter mis dedos entre el cabello suave de un hombre y jalarlo hasta que él grite o quizás un poco más, a veces un poco menos, generalmente tengo que resistirme para no hacerlo pues me veo tentada a cada momento. Me gusta poder disfrutar de los gritos de mis alumnos en la clase de deportes cuando la responsabilidad es de ese maestro. Hacer sonreír a una persona jetona, la palabra púrpura, entrar al salón y que mis niños corran a abrazarme las piernas gritando ¡Miss Ana Lucía! Y que Aline haya decidido decirme Miss Anita. Me gusta la hora de la salida porque puedo estar un poco más relajada con ellos contándoles cuentos que inventé en el momento y que se sorprendan y me pidan más historias, me gusta la hora de la salida porque puedo platicar o jugar con ellos un rato. A veces sólo los veo y me paro donde da la luz del sol.

Me gusta incomodar a la gente desagradable, el café, el cine francés, el crujir del vidrio, el ruido de los coches en la carretera, cantar en el coche, estar con mi hermano, reírme de estupideces con mi mamá y que mi papá no sea sentido, que Elisa me entiende, dibujar tréboles, actuar, la gente extraña, entender a los demás, el póster de la película Amélie el cual tengo pegado en mi cuarto junto a uno de Astro Boy, debajo de la foto tomada hace tres años donde estamos Lupita, Adriana y yo que está abajo del poster de los Beatles, el cual está junto a una litografía de Gustav Klimt. Leer, despertar temprano y tener tiempo sola y para mí, me gustan los marcianos, Jane Austen y el aroma de la vainilla sobre todo en el mercado de Papantla. Esta semana me acabo de dar cuenta de que me gustan los perfumes. Me gusta saber que para Él soy hermosa, especial e importante y que no necesito de nadie más. Me gustan también los dibujos de bailarinas y recordar que de niña quería ser Chun Lee. Me gusta la sonrisa de gatito de Teodoro, me gusta que me gusten tantas cosas que no pienso escribirlas y que sean más que las que no me gustan. Me gusta despertarme sin el despertador y me gusta no poder tener todo lo que quiero y saber que si quiero algo puedo esforzarme por alcanzarlo y que no por todo puedo luchar y que sé que me gusta sentir un deseo porque me hace avanzar.

Y Ahora ¡Taraaaaaan!

Y Ahora ¡Taraaaaaan!

Me gusta 2010

Me gusta…

Me gusta cuando él hace la cabeza hacia atrás y puedo ver sus labios entreabiertos; mis pantalones de franela, los de ratoncitos y los verdes; lavar la ropa a mano mientras canto, estirarme y sentir lo flexible que soy, bañarme antes de las dos, la luna cuando se ve mucho más grande de lo normal; me gusta la voz de él y sus palabras, que se acerque a mi cabello; ir al cine y compartir una película con todos los que están ahí sentados, mi abuela al bailar moviendo los hombros y su mirada azul coqueteando, el primero de Enero, el 27 de Julio; me gustan los ojos de él, sus pupilas, su piel tan perfecta y morena, poder escribir que me gustan su cabello, sus ojos y su piel y que los tres son diferentes tonos canela; escribir a mano con la pluma deslizándose y las letras dibujando un nuevo sentido en el papel, ver zapatos morados en los aparadores; la elegancia de los gatos cuando caminan, cuando se lamen y estiran las patas; las mariposas en donde sea y más que nada si vuelan junto a mí, los gatos desconocidos que se portan amistosos, los gatos amistosos que se portan desconocidos; me gusta sentir el cabello de él, tenerlo entre mis dedos y no lastimarlo, pensar que tal vez le gusta cómo se siente, quedarme con ganas de sentirlo más; me gusta cuando Dios me habla de forma clara y yo lo entiendo; me gusta un solo guitarrista y más me gustan sus manos, me gusta nunca antes haber visto unas así; los violoncelos, la noche, el teclado de mi computadora en mis dedos, correr, llorar, reír tanto que no pueda respirar hasta que grite, las sudaderas con gorrito, las chamarras con gorrito, las bufandas que no son bufandas pero tampoco chalinas, el olor a coco de los bloqueadores solares, comer con las manos, las mañanas, la sinceridad de mi papá, la fuerza de mis amigos; la fuerza de Dios en mi debilidad, todo lo que Dios hace porque es perfecto y hermoso lo entienda yo o no, su amor y la forma en que me cuida como hija, como amada, como amiga, la libertad que me da y cómo me enseña a tomarla, lo amo y quiero vivir siempre con Él y en Él; ponerme los tenis sin tener que desamarrar y amarrar las agujetas, dejar las agujetas de los tenis medio flojas para poder ponérmelos y quitármelos así nada más, haber llegado a esta ciudad, la construcción/destrucción sobre Zapata-Félix Cuevas que está tan ciber-punk; me gusta que él escribe mensajes de una forma en la que no les voy a decir a ustedes, las extremidades de sus labios, su risa cuando está nervioso, pensar que podría llenar esto de cosas que me gustan de él pero que me las guardo y que algún día se las diré a él, pero no le diré todas, al menos no al mismo tiempo; las diferentes tonalidades de verde juntas, que La Maga se llame Lucía, que Serrat haya escrito Lucía; la escena de la Aldea en que la protagonista espera a su Lucius con la mano extendida, hasta que Lucius llega antes que el peligro, la toma, está ahí con ella, entran a la casa y la música es una explosión de cuerdas; que una película me sorprenda, darle golpecitos al latón con mis uñas; me gusta la barbilla de él, cómo se ve tan guapo de traje, cómo se agarra el cabello con las manos y cómo me dice…

También me gusta escuchar a mis amigas, hacerlas sonreír; haber conocido en la secundaria a mi hermosa amiga, cómo cambia nuestra amistad para bien mientras nosotras cambiamos; haber conocido a una amiga que habla los dos mismos extraños idiomas que yo, saber que no fue casualidad sino una respuesta; mis amigas y que sean todas tan diferentes, el yogurt de durazno de alpura y si no hay pues el de fresa, hacer vocecillas diferentes a la mía, mi voz (por fin), platicar con mi única alumna de inglés y que también es mi amiga, haber conocido una amiga en la escuela de escritores, platicar con un poeta en el súper. Sentir con mis manos texturas suaves, sentir con mis manos todas las texturas; me gusta sentir con y en mis manos las manos de él, y también su barba; la poesía de todas las cosas, los dibujos de gatos, platicar con la novia de mi hermano, que la hermana de mi novio sea mi hermana, la sonrisa de la nueva cocinera de mi abuela, las papas del bacalao, esas crepas de navidad que nunca he sabido quién las hace, tocar la ensalada de frutas y crema mientras la mezclo con mis manos; me gusta que él es más de lo que yo anhelé; ir a comprar litografías al centro, los bísquets con mermelada de fresa, las galletas, las caritas sonrientes en los mensajes y en las galletas, caminar rápido; Me gusta ver las fotos de él, extrañarlo muchos días hasta que por fin lo vuelvo a ver, también me gusta verlo mientras yo abro la puerta de cristal; pisar de una forma específica las calles empedradas, ni siquiera lo puedo explicar. Me gusta que mi hermano entienda todo lo que soy y saber que así me ama, ver películas juntos, platicar; las películas sobre escritores ya sean buenas o malonas, recordar y extrañar lo azul marino que es el que fue mi maestro de violín, tener sueño y dormirme; saber que Dios es fuerte y ser fuerte en eso, saber que Él me hace estar tranquila, poder tener paz porque Él así lo ha dicho; que me guste el que me gusta, que el que me gusta me ama, que yo lo amo a él; que se me está olvidando poner muchas cosas por tener tanto sueño, escribir de lo que me gusta, cantar mientras camino por la calle, cantar mientras trabajo, mientras bailo, mientras me arreglo. Abrir la ventana y cantar en mi cuarto, cerrar la ventana y seguir cantando, dejar de cantar si así quiero, hacer ejercicio sola; despertar con un mensaje de él o con una llamada suya, me gusta un hombre (de inicial J.A.), su nombre, que es hombre, que yo soy mujer; sonreírles a los niñitos en el autobús, escribir; escribirle a él. Me gusta saber que mi corazón está en las manos del más bueno y poderoso, que mi papá me escribe, mi ranita de peluche, la suavidad de mi ardilla de peluche, aceptar que tengo una rana y una ardilla de peluche, también un mini osito. Me gusta mi Dios y que gracias a Él también puedo ser libre, amar, vivir, y gustarme yo. Estar feliz, los panes con trozos de piloncillo, la canela, las usher de canela, las tazas; me gusta mi novio y decirles a todos que lo es y que me gusta, también todo lo que no escribí de él.

Me gusta lo que me gusta y que algunas cosas que me gustaban antes ya no.

U2

Tan aburrida he estado de escribir textos a los que luego tengo que hacerles arreglos, y entonces no los edito por mi ánimo carente de publicar algo tendiente a ser re-editable, que hoy les ofrezco a ustedes, extraños y hambrientos lectores, un descanso del vacío textual que hasta hace poco publiqué; cabe mencionar que hoy no tengo tiempo para leer todas las obras que están en mi lap top para comentar durante mi clase de teatro, mucho menos de preocuparme por escribir aquí algo digno, pues recibí una llamada que me empuja a salir de la alfombra, aún en contra de mi voluntad, con el único objeto de ir a las dos quien sabe a donde, con personas que aparentemente tienen ganas de esté con ellas (cabe en gran manera la duda). Por razones egoístas probablemente preferiría seguir aquí (ignoraré esás razones) escribiendo, no precisamente en mi blog, disculpen si a veces los llego a despreciar, pero sí en mi salita oyendo música de U2, a quienes sorprendentemente acabo de descubrir, sí, los acabo de descubrir y me averguenzo, antes sólo veía a Bono como un hombre en extremo grato a la vista. Ahora que ya estoy rehabilitándome con esta redención musical, sean tan amables de callar ante mi pasada ignorancia y de aplaudir este gran logro que debo con cariño a alguien.
Ahora me he quedado con palabras, pero les aseguro para su mayor tranquilidad -pues sé que hay noches terribles en las que no pueden dormir- que el día de hoy soy feliz. Espero que U2... (aquí deben reír ante mi ingenio)

Agua

Quisiera ser perfecta, tener el alma más bella y el espíritu más puro. Quisiera andar como un pez azul en el rayo de la luz. Ser buena y que todo lo que siento por cualquiera fuera suave, como un aceite aromático. Los que me conocen podrían ser dichosos a mi lado, y no encontrar reproches, todo sería paz.
Quisiera ser siempre feliz y sin intentarlo, hacer felices a los que están cerca, que todo fluyera sin dolor, como la sangre a mi corazón.
Los que me quieren me conocen bien, yo no quiero herirlos, si tan sólo pudiera ser perfecta. Pero eso no se puede pretender, soy yo misma, quiero dejar de lastimar y me lastimo sola.
Quiero querer y nunca detenerme. Empezaré paso a paso, ahora entiendo que para amar a mi prójimo como a mí misma, debo también amarme, pero no puedo, mi esfuerzo humano no basta. Seguiré buscando el amor de Él, amor como las aguas de un oceano, no miro su final pero siento su principio.

A los que entienden, y a los que creen que no hay nada que entender

Si todo se acabara, me arrepentiría de nunca haberte conocido, de no haberte permitido conocerme, de tener miedo de ti y de las cosas que me mantuvieron lejos, de las que cuando estuve cerca me callé, de todo lo que me preocupó sin sentido. De no haber tenido la cara para admitir que estar leyendo o escribiendo en mi casa, todavía en pijama, no es una pérdida de tiempo. Me arrepentiría de no haberme callado que me importas, para mejor decirtelo con silencios, de no haber admitido a mis desvelos, por temor a no gustarte, que me importas y que también por eso escribo. Me arrepentiría de no haber aprovechado más mis momentos de sufrimiento para escribir e inundar mi frustración, de no haber aprovechado más mis momentos de alegría para escribir, sin detenerme por parecer muy ingenua. Al fin y al cabo, no sólo escribo para tí, lector. También lo hago para el que me escuche, para mí y para Dios.

Pisando

A veces pienso tanto en planear o no planear mi futuro, en lo que quiero que pase y en cómo, que me pierdo disfrutando o sufriendo cosas aún muy lejanas. Cuando lleguen esos días seguiré mirando hacia otros rumbos si hoy no aprendo que este es el futuro. Todo lo que pensé cuando era niña, todo lo que me intrigaba hace diez años es realidad hoy. Voy a vivir en mi tiempo, aquí estoy. Sé qué quiero, sé qué hago, sé qué vivo, conozco que me siento bien y que a veces me siento terriblemente mal; conozco mis conflictos, lo que me hace sufrir y lo que me hace feliz. Sé lo que soy y que todo esto es hoy.
Vivo mejor mi futuro construyendo el presente, mi mente ahora, aquí. Miro los fundamentos de cada estruendoso paso que doy. Ahora escucharé una a una mis pisadas, disfrutando su efímero segundo en un crujir de arenas, hojas o lluvia; en la hierba y en la roca. Firmeza de mi fundamento cada segundo, en cada lugar
.

Morimos

Vivo muriendo, muriendo vivo
Muero, nada me hace vivir más
Delicia de morir
En la muerte de este cuerpo corruptible
nada lamento
¿Dónde están los que viven?
Comprobando que ni muerte ni vida los mata
Alargando al morir su existencia
Muriendo en vida para no sucumbir
a lo muerto que de vida se disfraza.

Crying

I can´t cry like I used to. No sé qué es. Ya no puedo. Aunque sufra por algo, no lo sufro como antes y aunque en algún momento sufra así ya no puedo llorar. No sé si es bueno o malo. No sé si se ha bloqueado algo dentro de mí o si desapareció. Ahora sólo puedo llorar por una causa, algo que me desespera, me entristece y va más allá de toda mi voluntad y de mi esfuerzo, porque no tiene que ver conmigo y aún así estoy involucrada. Esa es la causa de mi llanto, lo que me lleva a gritar. Y cuando lloro, siento que también sale el llanto contenido por la gente que se ha marchado, por la que ha cambió a mal, salen todas las lágrimas de no poder acercarme más a él, y otras que ni siquiera sé por qué están. Supongo que lo que pasa entre ellos no debería afectarme tanto; no puedo desligarme. Quiero que las cosas comiencen de nuevo, que todo resulte como nunca resultó, como jamás he visto que resulte, como sólo por tener esperanza creo que algún día entre dos personas puede funcionar. O que simplemente todo se acabe. No está en mí la responsabilidad, ni la culpa que tanto me ha carcomido y que ahora he decidido me esfuerzo por arrancar de la piel. No soy la solución, está en ellos, en algún rincón oscuro escondido por espinos. Pero no tengo parte directa. Y así me lastiman también.

Engaño

El engaño parece tan dulce, mentirse a uno mismo cuando conviene. Pero en el interior sabemos siempre la verdad, mejor enfrentarla desde el principio, todo sale a la luz, algún día se agotan los engaños y no se halla qué más usar, he notado que un mal día para cada engaño todos los velos se van y la comodidad para siempre se escapa con ellos.
Un niño puede ser burlado, aún es bueno callar ciertas cosas a su lado, pero a mí me engaña solamente mi propio corazón. No soy buena, nadie lo es y hay días que palpitan sólo mentiras y dolor. Cuánto duele gritarle a la mirada tibia que sale del interior, ¡No me engañas más!
Mientras más tiempo callamos, más difícil es el día en que esos velos se terminan ¿Para qué alargar la llegada de lo que viene? Hasta la luna es como es, nunca será como quisiéramos verle.

Fidelidad

Me amas tanto y ese es todo mi consuelo, es mucho, es suficiente. Aún sobra y se derrama en mí tu paz. Soy débil pero no te suelto, no te suelto porque sé que estás aquí y mientras más débil soy, más fuerte me sostienes y más fuerte me convierto. Tú conoces bien lo que hay en mi corazón y aún así no me has dejado de amar, me lo demuestras en el momento más inesperado y me escuchas cuando te hablo porque aquí están tus oídos y tus ojos. Lo que tengo en ti no puedo tenerlo en nadie más, es completo y es verdad. Me sorprendes, en tus ojos no hay condenación, sólo hay paz, comprensión y amor, sólo así es como puedo respirar, pues este mundo sigue siendo difícil, hay días en los que se vuelve un poco más. Aún todas las cosas de las que tengo necesidad ya las sabes y la vida, con todo, es un regalo que poco a poco desenvuelvo. Hasta en el día más terrible eres fiel.

La selva y el jardín

La selva y el jardín

Ambos son bellos.
Soy silvestre porque escribo como siento y me salen las palabras volando en el viento y dan vueltas, corren, exagerando su rumbo hasta lugares imposibles, sonando como sueñan. A veces son muy dulces, a veces son muy secas y raspan o cortan ¿por qué detenerlas? Si digo algo que empalague, la propia naturaleza literaria se va a encargar de hacer el más bello equilibrio y mis manos, mi mente y mi corazón crearán la más verde de las selvas, no importa si llegando a ser tan silvestre y tan salvaje, dé vida a flores, tigres, panteras, aves y enredaderas. Que vuelen las parvadas de mi imaginación por los cielos de mi mente que se extiende hasta el papel, estoy escribiendo por placer, por cantar, por dibujar en el silencio y dar la forma, pues mi selva es púrpura si la ves con el alma y verde si la aspiras con los sentidos, pero siempre es selva. Donde habito es cálido y hay frescura, es mi selva de la vida.

Y cuando acabo, sé que no viven todos en mi selva, que también escribo por ti y para todos, quiero que habites también en un lugar en el que sientas mi alegría, mi dolor y lo que hay en este corazón que palpita con fuerza cuando lee, cuando vive la poesía, aunque sea en ese espacio. Por eso quiero que poden mi jardín, si no mi selva. El jardín es el espacio inmenso que hay en mi alma para ti, y que duelen las tijeras y que duele atrapar al tigre y confinarlo a un espacio donde se volverá educado y (esperemos) perfecto, donde saludará al jardinero que riega las flores que corta la hiedra y arranca la raíz silvestre para que no abunden colores indeseables en la estética de los jardines, dejando sólo la pista de lo que fue. Pero también descansará el tigre bajo un almendro que despliega su belleza cuando es maduro y brillarán el árbol, el tigre, la flor y la hierba cuando yo aprenda a mantener mi jardín, aunque sude en el duro entrenamiento que es para siempre, mientras vivo también por siempre, en la eterna selva de mi exótico traspatio.

Ana Lucía Moctezuma Malacara ♣

No soy nena

Mi vecino me dijo que me hago la nena; supongo que quizo hacerme algún bien.
Aquello me puso a pensar, y lo que menos quiero hacer es hacerme la nena; Sé que a veces soy tímida y a veces no, también debo admitir que a veces me enojo horriblemente y que a veces soy grosera, aúnque inmediatamente me siento mal y dicen que ni grosera fui, a veces soy linda y dicen que fuí grosera, y en otras ocasiones soy tranquila, coqueta, seria, alegre (sobre todo cuando tomo café, casi siempre).
Si soy tímida y lo expreso expresando poco y bajando el volumen de mi voz o subiendo su tono, ¿A quién le importa? Tal vez he tenido muchos problemas por mi voz y pocos lo saben, es aguda en ocasiones, en ocasiones no, en eso estoy trabajando por que me choca, a mi. Mucho tiempo traté de cambiar por los demás pero a nadie puedo tener contento por completo. Si la opinión de alguien me importa realmente y por completo es la de Dios, el único que sabe realmente quién soy, los demás que se olviden porque no puedo moldearme para tenerlos contentos, si cambio por ellos ni así les gusta, o a algunos les gusta y a otros no. ¿A quién le importa cómo es cualquiera si no es quien es con sinceridad? ser quien uno es sin lastimar a los demás.
Para qué criticar y estarse enojando con los de junto si podemos ser sinceros, y entonces saber quién es quién sin engañar. Yo ya sé quién soy, no lo sabía antes pero un día lo decidí y me sigo decidiendo cada mañana.
Estoy harta de que todo el mundo quiera hacerme creer que debo ser algo más que yo no quiero y que ni me gusta ni me llena, mis debilidades las conozco y no estoy sola en mi lucha por vencerlas. Las cosas que tienen que cambiar van cambiando con esfuerzo y valentía, a veces abruptamente, a veces poco a poco, y tampoco estoy sola en eso y tampoco lo hago por lo que diga el mundo.
Tal vez no soy tan cool y quizás soy más tímida de lo que todos creen, o tal vez en realidad soy mucho menos de lo que parece pero me aguanto ¿Qué otra persona sabe además de mí? Quiero querer a toda la gente, probablemente a muchos les parezca estúpido y más estúpido les parezca que quiera con más fuerza que a nadie a Dios, a mi qué me importa si les paarece estúpido, Él es el único que me toma y me ama como soy, con mis errores y vilezas (que son muchas), pero también con todo lo chido que me dio.
Cuánto deseo poder expresar estas cosas cada día y recordar que en realidad digan lo que digan sí soy especial y no porque lo crean los demás.

Cuanto puedo recordar

Hoy a las once de la mañana será el primer día en que me extrañen y no se si dentro de una semana se acuerden de mi, tampoco se si quiero que lo hagan. Yo los voy a recordar toda mi vida, si ellos pudieran entender... yo quisiera explicarles pero es algo tan dificil que ni siquiera todos los adultos lo pueden entender. ¿sabrán cuanto los quiero? no sé como es posible que un semestre pueda cambiarle a uno la vida, la manera de ver ciertas cosas, entender otras y sentir todo. y quién me va a entender lo que les di y lo que me dieron, solo ellos y yo, ¿solo yo recordaré? el tiempo va pasando, lo sentimos. Hoy a las once de la mañana voy a llorar, voy a llorar toda una semana y toda una vida los voy a extrañar.

ahora duermen, respiran suavemente, mañana es un nuevo día, ¿me van a recordar?